Aprendimos de café en Nueva Zelanda y volvimos a hacerlo en casa. Tostamos poco y seguido, así lo que llega a tu taza no estuvo meses en un depósito.
Tostamos nosotros, en lotes chicos, y anotamos cada curva. Si un café te gustó, el próximo sale igual.
Despachamos dentro de la semana del tueste. El café no mejora esperando en una góndola.
Te lo mandamos donde estés, o lo pasás a buscar por el local si sos de Santa Fe.
Somos una pareja que se conoció en pandemia y decidió mandarse al exterior a buscar nuevas experiencias. El camino, sin saberlo del todo, nos terminó llevando a Nueva Zelanda — y ahí fue donde todo cambió.
Nos encontramos con una cultura cafetera increíble. Ese amor por la especialidad, los detalles, los pequeños rituales. Nos fuimos enamorando más y más, y empezamos a recorrer nuestro propio camino con el café.
Cuatro años sin volver a casa. Y un día, esa corazonada: “che, ¿y si nos mandamos en esta?” Y pum, acá estamos.
Todo lo que tomás en el local lo tostamos nosotros. Llevátelo en grano para molerlo al momento, o molido para tu cafetera.
Ver la tienda →Sara Pinasco de Juleriac 1749
Puerto de Santa Fe
Cada 5 cafés, el próximo es nuestro. Se guarda en el celular y los sellos se te van sumando solos cada vez que venís — no hay cartoncito que se pierda.
Pedila en el mostrador y te la mandamos por WhatsApp.